
¿Los niños de altas capacidades pueden sufrir más problemas para descansar? ¿Cómo duermen? ¿Necesitan menos horas tal y como dicen algunos expertos? Si uno de tus hijos está diagnosticado con esta característica, te ayudamos con todas las preguntas que puedes estar haciéndote.
¿A qué denominamos niños con altas capacidades?
Los niños y adolescentes con altas capacidades son aquellos que dan indicios de una capacidad intelectual superior a la media. Este rendimiento elevado también se puede aplicar a otras áreas como el deporte, el arte o la música. En general, disponen de un rendimiento académico fuera de la norma, mostrando también unas dotes para un liderazgo que rara vez utilizan. En definitiva, son menores con gran talento y considerados genios. Sin embargo, también existe una cara b.
Entre los problemas que suelen sufrir los niños con altas capacidades encontramos un alto índice de probabilidad de padecer trastorno de déficit de atención. Algo que repercute en la atención en clase. En general, este tipo de menores se aburren siguiendo el ritmo habitual de educación. Lo que “aprenden” no les supone ningún tipo de reto, por lo que acaban aislándose. Un caldo de cultivo que se va expandiendo en el resto de aspectos vitales. Por ejemplo, el descanso.
¿Podemos detectar de manera prematura que nuestros hijos con altas capacidades tienen problemas para dormir?
Podemos hallar una serie de señales que pueden indicarnos que en casa tenemos un niño con altas capacidades. Y todo ello sin salir del ámbito del descanso.
Además de la parte intelectual (la cual también se puede detectar de manera prematura), podemos encontrar una serie de problemas en su higiene del sueño. Por ejemplo, si reducen el número de horas que duermen. Ya sea de manera progresiva o más tajante, si la comparamos con un tiempo atrás (o con otros niños), hallaremos una menor cantidad.
Otra señal de alarma la encontraremos en las siestas. Sobre todo, en los niños más pequeños, en el caso de que no puedan dormir más de 15 ó 20 minutos, el motivo no es otro que su escasa necesidad de obtener más tiempo para cargar las pilas. Y llegado el momento, pueden eliminar cualquier opción de dormir una siesta vespertina.

¿Debemos preocuparnos de su higiene del sueño?
Por regla general, un niño que no descansa lo suficiente mostrará claros síntomas de cansancio. Los niveles de irritabilidad, mal humor, estado de ánimo o motivación, pueden caer considerablemente. Además, el rendimiento académico o las ganas de socializar con amigos o la propia familia, también se reducirán.
Ya hemos comentado la mayor resiliencia en el caso de un niño con altas capacidades. Su aguante físico e intelectual es mayor, pero con el paso del tiempo, el escaso descanso provocará síntomas parecidos al del resto de niños que padecen insomnio. Serán incapaces de controlar ciertos impulsos, se volverán menos sociables y mostrarán un mayor nivel de nerviosismo y ansiedad. Obviamente, debemos poner freno a esa conducta, consultar con un especialista y crear un clima que incite a la conciliación del sueño y el descanso.
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Equipo Maxcolchon
En Maxcolchon llevamos más de dos décadas dedicándonos a mejorar la calidad del descanso de miles de personas. Nuestro equipo está formado por especialistas en sueño, ergonomía y producto, que trabajan día a día para ofrecer información veraz, práctica y basada en la experiencia real de quienes conocen el descanso por dentro y por fuera.

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