
Existen muchos mitos alrededor del hecho de engordar. ¿El pan engorda? ¿La pasta engorda? Estos son algunos de los mitos más conocidos alrededor de esta idea que supone ganar peso. Sin embargo, otro de los más conocidos es que la falta de sueño engorda, y este parece no tener mucho de mito, según apuntan los científicos.
Y es que dormir es esencial para nuestro día a día, tal como lo son comer o beber agua. Aunque podamos pensar que dormir nos permite simplemente descansar nuestro cuerpo por la noche, sin embargo, lo cierto es que el descanso juega un papel esencial en nuestro cuerpo y en nuestro funcionamiento físico.

Cuando dormimos poco y tenemos sueño, los niveles de grelina aumentan, mientras que los niveles de leptina disminuyen. A raíz de esto, puede ocurrir que tengamos una sensación de hambre más fuerte a la vez que nos sentimos menos saciados después de comer. Además, el riesgo de hambre también aumenta simplemente por el hecho de estar despierto más tiempo, lo que prologa el tiempo desde la última comida hasta la hora de acostarse.
En este sentido, parece que en estas ocasiones se prefieren alimentos ricos en grasas y carbohidratos. Aunque según indican los expertos, la falta de sueño también puede hacer que las áreas de “recompensa” en el cerebro anhelen alimentos ricos en grasas y calorías.
Aunque podríamos pensar que la falta de sueño engorda debido a que estamos más tiempo activos y despiertos y, por tanto, consumir más calorías, lo cierto es que los estudios no apoyan esta teoría. En concreto, no se ha encontrado ningún aumento considerable en el gasto de energía con respecto a la falta de sueño.
Otros efectos de la falta de sueño en la posibilidad de engordar radican en un mayor almacenamiento de grasa en el área del abdomen, un índice de masa corporal más alto, una dieta de peor calidad y una menor sensibilidad a la insulina.
Además, otros estudios han demostrado que dormir más de 9 horas se asocia con el desarrollo de grasa abdominal en comparación con dormir de 7 a 8 horas por la noche.
Cambios hormonales en el hambre y la saciedad en estudios de restricción del sueño
Se han observado cambios en los niveles hormonales que indican hambre o saciedad en estudios clínicos de restricción del sueño.
Por su parte, la leptina es una hormona asociada con la satisfacción. Cuando los alimentos llegan al estómago, la leptina se libera de las células grasas y viaja al cerebro, donde le indica al cuerpo que deje de comer creando una sensación de saciedad.
Las personas con obesidad pueden tener niveles muy altos de leptina. Parece que, cuanta más grasa corporal se tiene, más leptina se produce en las células grasas. Sin embargo, puede darse una condición llamada resistencia a la leptina en la que el cerebro no recibe la señal habitual de la leptina para dejar de comer. En respuesta a ello, se libera más y más leptina. Parece que aquellas personas que duermen menos podrían tener una mayor resistencia a la leptina.
Como ves, parece que eso que se dice de que “la falta de sueño engorda” no es un mito. En cualquier caso, por cuestiones de salud (ya sea por riesgo de engordar o no) lo mejor es asegurarnos de dormir las horas necesarias cada noche. Para ello, ¡no dudes en hacerte con un buen equipo de descanso!
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Equipo Maxcolchon
En Maxcolchon llevamos más de dos décadas dedicándonos a mejorar la calidad del descanso de miles de personas. Nuestro equipo está formado por especialistas en sueño, ergonomía y producto, que trabajan día a día para ofrecer información veraz, práctica y basada en la experiencia real de quienes conocen el descanso por dentro y por fuera.

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