
Dormimos menos. Nos despertamos cansados. Y, lo más preocupante, lo hemos normalizado.
El Estudio del Sueño en España 2026 de Maxcolchon, pone cifras a una realidad que cada vez afecta a más personas: descansar bien ya no es algo garantizado.
Lejos de ser un problema puntual, los datos reflejan un cambio en la forma en la que vivimos… y en cómo dormimos.

Dormimos menos de lo que necesitamos
El 41% de los españoles duerme menos de 7 horas entre semana.
No es una minoría ni casos extremos. Es casi la mitad de la población viviendo con menos descanso del que su cuerpo necesita cada día.
Dormir cinco o seis horas se ha integrado en la rutina. Se percibe como suficiente, cuando en realidad supone un desgaste acumulado que afecta a la energía, la concentración y el estado de ánimo.
El intento de compensar que no funciona
Ante la falta de sueño durante la semana, una gran parte de la población intenta compensarlo el fin de semana.
El 41,6% duerme más horas en esos días y, entre quienes descansan poco, el 67% trata de compensarlo.
Sin embargo, el descanso no funciona como un sistema acumulativo. Dormir más dos días no elimina el déficit generado durante toda la semana. El resultado es una sensación de cansancio que no termina de desaparecer.
Dormir no siempre significa descansar
Uno de los datos más reveladores del estudio es que solo el 33,4% de las personas se despierta descansada de forma habitual.
Es decir, la mayoría duerme… pero no recupera.
Esto explica por qué muchas personas se levantan con la sensación de no haber desconectado del todo, incluso después de haber pasado varias horas en la cama.
La calidad del sueño marca la diferencia
No todas las horas de sueño son iguales.
Entre quienes califican su descanso como excelente, el 75% se despierta realmente descansado. En cambio, en niveles bajos de calidad, esta cifra cae por debajo del 15%.
La diferencia no está solo en cuánto se duerme, sino en cómo se duerme. Factores como el estrés, las interrupciones nocturnas o el entorno influyen directamente en la calidad del descanso.
El impacto se nota durante todo el día
Dormir mal no solo genera cansancio. Tiene un efecto directo en el día a día.
El 65,6% de los encuestados afirma que la falta de descanso afecta a su estado de ánimo y a sus relaciones personales.
A esto se suma una menor capacidad de concentración, más cansancio laboral y una mayor dificultad para gestionar situaciones cotidianas.
El estrés, el principal enemigo del descanso
El 74,7% de los encuestados señala el estrés y las preocupaciones como la principal causa de mal descanso.
La dificultad para desconectar antes de dormir se ha convertido en uno de los mayores obstáculos. El cuerpo se acuesta, pero la mente sigue activa, prolongando la sensación de alerta incluso durante la noche.
Hábitos que dificultan dormir bien
A esta situación se suman rutinas poco favorables antes de acostarse.
El 71% ve la televisión y el 40% utiliza redes sociales antes de dormir, mientras que solo un 5% realiza actividades de relajación.
Este tipo de hábitos mantiene el cerebro estimulado hasta el último momento, dificultando la conciliación del sueño y reduciendo su calidad.
Dormimos peor que hace unos años
Más de la mitad de la población percibe un empeoramiento en su descanso.
En concreto, el 52,3% afirma que su descanso ha empeorado.
Todo apunta a que no es una situación puntual, sino una tendencia que se ha ido consolidando con el tiempo.
El descanso también depende del momento vital
El estudio muestra que el descanso no es igual para todos.
Las personas en pareja con hijos presentan menores niveles de descanso, mientras que el grupo de edad entre 46 y 60 años concentra mayores niveles de sueño insuficiente.
Las responsabilidades, el ritmo de vida y la etapa personal influyen directamente en la calidad del sueño.
Sabemos que el colchón importa, pero lo dejamos para después
El 69% de los encuestados reconoce que el colchón influye de forma importante en el descanso. Sin embargo, su renovación suele retrasarse incluso cuando supera los siete años de uso.
Esto refleja una realidad frecuente: sabemos que el entorno de descanso es clave, pero no siempre actuamos a tiempo para mejorarlo.

Un problema estructural del descanso
Los datos del estudio reflejan una realidad clara: en España no existe únicamente un problema puntual de insomnio, sino un modelo de descanso insuficiente y de baja calidad.
Este fenómeno se caracteriza por una reducción sostenida de las horas de sueño, una compensación irregular y una fuerte influencia del estrés y los hábitos digitales.
La oportunidad de mejorar cómo descansamos
El descanso se ha convertido en un elemento clave para la salud, el bienestar y la calidad de vida.
Pequeños cambios en los hábitos nocturnos, una mejor gestión del estrés y un entorno adecuado pueden marcar una diferencia significativa.
Porque, en un contexto donde dormir mal se ha normalizado, cuidar el descanso ya no es una opción secundaria. Es una decisión que influye directamente en cómo te sientes, cómo rindes y cómo afrontas cada día.
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Equipo Maxcolchon
En Maxcolchon llevamos más de dos décadas dedicándonos a mejorar la calidad del descanso de miles de personas. Nuestro equipo está formado por especialistas en sueño, ergonomía y producto, que trabajan día a día para ofrecer información veraz, práctica y basada en la experiencia real de quienes conocen el descanso por dentro y por fuera.

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