
El descanso es una de las claves para mantener nuestra salud física y mental, y el colchón juega un papel fundamental en ello. A menudo, olvidamos prestar atención al estado de este elemento esencial de nuestro día a día, lo que puede afectar directamente a la calidad de nuestro sueño. Pero, ¿cómo saber cuándo ha llegado el momento de cambiar el colchón?
Con este artículo de Maxcolchon vamos a aprender a identificar las señales que indican que nuestro colchón ha cumplido su ciclo de vida.
Cuánto dura un colchón
Es normal que nos preguntemos si el colchón en el que dormimos diariamente desde hace varios años está cumpliendo su función debidamente. Casi un tercio de nuestra vida la pasamos durmiendo y nuestro colchón es el mueble que más usamos en nuestro hogar para realizar esta función vital. Si haces los cálculos, una persona pasa de media entre siete y ocho horas al día pernoctando, unas 30.000 horas en 10 años.
Partiendo de una base muy fijada a través de los expertos y que indica que su vida útil no va más allá de la década, este debería ser el punto de partida para cambiar de colchón. En este sentido, nunca es conveniente guiarse solamente por la apariencia externa de un colchón, ya que aparentemente puede parecer en buen estado y encontrarse desgastado y dañado.
Cada cuánto tiempo se recomienda cambiar de colchón
La frecuencia con la que deberías cambiar el colchón depende de diversos factores, pero como regla general, se sugiere hacerlo cada 8-10 años. Este plazo puede variar según el tipo de material, el uso que se le dé y el mantenimiento que reciba. Recuerda que un colchón desgastado puede influir negativamente en tu descanso y bienestar, por lo que conviene no esperar demasiado para renovarlo. Invertir en un buen colchón no solo mejora tu sueño, sino también tu salud en general.
Elementos que influyen en la duración de un colchón
Materiales de fabricación
Los materiales son clave en la longevidad de un colchón. Modelos de látex, viscoelásticos o de muelles ofrecen durabilidades diferentes. Los de látex, por ejemplo, pueden durar más si se protegen adecuadamente, mientras que los viscoelásticos suelen depender de la calidad de la espuma.
Uso
El tiempo que pasamos utilizando el colchón y el peso que soporta son factores primigenios que determinan su desgaste. Un modelo usado a diario para dormir, especialmente si soporta un peso elevado, se deteriorará más rápido en comparación con uno utilizado esporádicamente en habitaciones de invitados o como cama auxiliar.
El uso constante provoca una mayor presión sobre los materiales, lo que acelera su desgaste y reduce su capacidad de ofrecer el soporte adecuado para el descanso.
Años que tiene el colchón
Aunque algunos materiales pueden prolongar la vida útil, el tiempo es implacable. Los expertos coinciden en que 10 años es el límite recomendado para reemplazar cualquier colchón, independientemente de su estado aparente.
Mantenimiento
Un colchón bien mantenido siempre tendrá una vida útil más larga. Usar fundas protectoras, limpiarlo regularmente y girarlo cada cierto tiempo son prácticas fundamentales para evitar deformaciones y problemas de higiene.
Señales para cambiar de colchón
No siempre dormimos placenteramente (podemos estar estresados, nerviosos o incluso demasiado cansados para relajarnos) e intentamos mejorar el confort a la noche siguiente. El problema viene cuando esto sucede de manera recurrente e independiente a nuestros estados de ánimo e incluso físicos. Notas que ya nunca coges la postura correcta, tu pareja también se queja y es cuando echas la vista atrás. De repente te das cuenta de que la vida ha caído sobre tu colchón.
Además de la renovación típica y recomendada por lo temporal (repetimos: cada 10 años debería cambiarse), existen más factores fundamentales a tener en cuenta:
Problemas de higiene y alergias
Dentro de nuestro colchón se van acumulando con el paso del tiempo importantes cantidades de polvo, sudor, piel muerta y ácaros que se alimentan de todo ello. Aunque los colchones se limpien y aspiren con frecuencia es difícil llegar a incidir en el núcleo del mismo. Estos factores pueden provocar que el colchón este repleto de microorganismos y sea peligroso para nuestra salud por la aparición de problemas respiratorios y síntomas propios de alergias. Sobre todo, si no utilizamos fundas para protegerlo.

Deterioro de los materiales
Es importante que el soporte del colchón esté en condiciones óptimas. Si, por ejemplo, hay alguna lámina rota en el somier o el soporte ha perdido firmeza en nuestra cama, esto podría ocasionar deformaciones en el colchón.
Un colchón deformado y en mal estado genera vicios posturales que acabamos adoptando inconscientemente y que pueden ser perjudiciales para la espalda. El hecho de no cambiar de colchón a tiempo puede acabar generando problemas no solo en el descanso, sino también en nuestra espalda y salud en general.
– Colchones de muelles: Muy utilizados en los hogares de los españoles, tienen una vida útil entre 8 y 10 años, dependiendo siempre de la frecuencia con la que se use y el peso que aguanten. Así, por ejemplo, lo más recomendable sería cambiar el colchón de inmediato al notar los muelles al tumbarnos. Este desgaste puede causar problemas de cervicales y lumbares.
– Colchones de látex: Tienden a resecarse y endurecerse con los años, debido a que están fabricados con componentes de origen natural en mayor o menor medida, dependiendo de los distintos modelos que podemos encontrar. A estos colchones les afecta la luz del sol, por eso es importante mantenerlos bien protegidos con fundas y evitar el contacto directo y continuado con el sol. Se aconseja cambiarlos antes de los 10 años.
– Colchones viscoelásticos: El desgaste depende mucho de la calidad del producto, así como del peso de la persona y de la densidad de la espuma. Si la densidad de la espuma es baja (menor de 25kg) y la persona pesa más de 60kg, su duración puede ser inferior a los 4 años. Estos colchones se deforman en la zona que más peso soporta. El tiempo estimado de vida útil de un colchón de calidad media-alta con una densidad mayor de 35kg es entre 8 y 10 años, aunque en personas de poco peso puede alargarse.
Apariencia desgastada
Cuando compres un colchón barato para darle un uso habitual, no debería ser una sorpresa que después de un par de años te resulte difícil dormir en él.
Si notas que se está desgastando, o que un lado es distinto al otro, es un buen momento para comprar uno mejor. Sobre todo si ha sufrido roturas, agujeros o roces de gran calibre: este sería un buen indicador para cambiar de colchón cuanto antes.
Levantarse cansado
Si te sientes cansado al despertar o tienes problemas físicos al levantarte, como contracturas musculares o dolor en las articulaciones, entonces esto podría ser un indicador de que tu colchón ha perdido su eficacia y ahora es el momento de reemplazarlo por uno nuevo.
A veces olvidamos la importancia del descanso en nuestra salud. Y no deberíamos. Una buena higiene del sueño en un colchón de calidad va a repercutir totalmente en nuestro físico y en el desempeño del día a día.
Más de 10 años de edad
Como ya hemos dicho, es el tiempo estimado por los expertos para sustituirlo. Por muy bien que aún lo veas, no escatimes en tu salud y sustitúyelo antes de que haya pasado ese tiempo.
En concreto, la mayoría de los colchones deben actualizarse cada 8 – 10 años. ASOCAMA, (Asociación Española de la Cama) recomienda no esperar más de 10 años para modificar el colchón y no perjudicar así la calidad del sueño.
La mayoría de las veces, nos engañamos a nosotros mismos haciéndonos creer que esos problemas desaparecerán, pero la verdad es que el insomnio debido a la incomodidad del colchón indica el deterioro del mismo.
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Equipo Maxcolchon
En Maxcolchon llevamos más de dos décadas dedicándonos a mejorar la calidad del descanso de miles de personas. Nuestro equipo está formado por especialistas en sueño, ergonomía y producto, que trabajan día a día para ofrecer información veraz, práctica y basada en la experiencia real de quienes conocen el descanso por dentro y por fuera.

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